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Por Redacción El Meridiano | 2018-09-12 00:00:00

Profetas de Génesis

Por Mariángela Mercado Salas. Dicen que nadie es profeta en su tierra y yo, al igual que muchas frases con las que nos hemos rotulado y limitado a lo largo de la vida, no lo comparto y definitivamente el fin de semana del 1 y 2 de septiembre lo comprobé en vivo y en directo.

Mi interés inicial y auténtico al realizar Génesis, feria de Arte y Diseño Independiente era mostrar el talento de todos aquellos artistas que no se ven ( ¡y son tantos!), involucrar a los niños con el arte y la cultura dentro de un ambiente divertido, novedoso, diferente, y vaya sorpresa la que se llevó mi alma al ver la impresionante asistencia y el éxito rotundo de un evento que comenzó como un sueño y ya es una realidad y una fundación creada legalmente, un festival que se repetirá el 15 y 16 de diciembre, que seguirá llamándose Génesis y que conservará su identidad por encima de todo lo demás, distante de intereses económicos y políticos, pues es un homenaje a la memoria de mi padre, Pedro Mercado Castillo, y una forma de agradecerle las veces que contamos estrellas fugaces juntos o me leía cuentos, me enseñaba sus poemas o me contaba  sus historias sobre París. No tengo duda que desde el cielo y junto a Dios observó feliz, pues todo el resultado no fue con mis fuerzas, todo el evento está impregnado de testimonios maravillosos sobre la presencia de Dios en cada uno de sus rincones.

No siendo mi intención ser protagonista ni hacer un movimiento dentro de la economía de la ciudad tan contundente como resultó, "sin querer queriendo" como decía sabiamente El Chavo del Ocho, logramos hacer un despliegue fantástico y mágico de alegría, música, arte, niños, diseñadores independientes de tal magnitud que hasta nuestro Alcalde se pegó la rodadita en bicicleta para visitar los stand y conocer a los artistas, dejándonos  gratamente sorprendidos con su sencillez y auténtico interés por la cultura, el arte y los niños.

Los artistas se robaron el show y se les abrieron puertas a contratos con  empresas y entidades, los niños miraban absortos y emocionados los talleres, los títeres, los mimos, los libros y mis expositores vendieron, se mostraron y lograron un efecto mágico en sus espacios, algunos  tuvieron que hornear toda la noche para cubrir el domingo y vaya que lo hicieron felices y con amor, cuánto les agradezco haber creído en mí y en Génesis.

Llegamos para quedarnos y repetiremos mínimo  4 veces al año, sin cobrar los baños que esta vez nos los prestarán oficialmente, sin encarecer los espacios a quienes iniciaron con nosotros o agrandar demasiado la feria porque perderíamos la calidez del evento, seguiremos siendo profetas en esta tierra que tanto amo y amó mi padre.


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