Que no sea un obstáculo

La continuación o no de la Ley de Garantías se debe discutir, teniendo en cuenta los obstáculos que genera en las administraciones.

En un año electoral como el presente, necesariamente cobra vigencia el tema de la llamada Ley de Garantías, la cual se ha convertido en un verdadero obstáculo para las Alcaldías y Gobernaciones.

Se insiste que debería eliminarse esa disposición que actualmente lo que hace es entorpecer la ejecución de los planes de desarrollo de las regiones al no poder contratar los entes territoriales durante ciertos periodos.

Los que no están de acuerdo con esa ley, como la Federación Nacional de Departamentos, aducen que esta ya perdió importancia porque fue creada pensando en la figura de la reelección presidencial, la cual ya no existe en nuestro país. Y quienes están de acuerdo con ella aseguran que es necesaria para evitar favorecimientos y beneficios con recursos públicos en la contienda electoral.

Lo cierto es que con o sin ley de garantías, en nuestra Colombia los corruptos se las siguen ingeniando para hacer de las suyas con los recursos del Estado.

A la baja

El país se ha ido convirtiendo con el paso del tiempo en importador de productos agrícolas, entre estos el algodón.

El algodón ocupó hace muchos años un puesto destacado en las exportaciones colombianas. Valga decir, por ejemplo, que en 1977 se vendieron en el exterior 74.000 toneladas de algodón-fibra de muy buena calidad. Eran las épocas en que se protegía la agricultura nacional. Hoy, infortunadamente, el cultivo está prácticamente desaparecido en algunos departamentos y sería una proeza que en las cosechas del interior y de la región Caribe se supere la cifra de  20.000 hectáreas sembradas. 

La perspectiva del precio del algodón es a la baja. En el semestre pasado la tonelada de algodón-fibra se cotizó en el mercado nacional a 5.500.000 pesos, pero al comienzo del año rondó los 5.055.000, por debajo del precio de sustentación que fue de 5.117.000. No hay forma de que con esta disminución del precio los cultivadores se animen a aumentar el área de siembra. Debería entonces el Ministerio de Agricultura hacer algo para evitar que este cultivo siga extinguiéndose.

Con pie derecho

Del comportamiento del público en los eventos masivos depende la impresión que se lleven los turistas de Sincelejo. 

Comenzaron el domingo pasado los espectáculos de masa de las Festividades del 20 de Enero de Sincelejo. Se abrió el telón con el denominado Veintenerito, en el que los niños siguen la tradición de los desfiles folclóricos y la cabalgata en sus caballitos de palo. Valga decir que se comenzó con pie derecho por la impecable organización que tuvo. 

En términos generales, cada año que pasa las Festividades son más ordenadas y organizadas y salvo en contadas excepciones se incumple esta premisa. No obstante, las autoridades deben ser especialmente cuidadosas al momento de vigilar las rutas y escenarios con el fin de impedir que los desadaptados que tratan de introducir acciones discordantes puedan actuar. Sea el caso resaltar el buen comportamiento de la inmensa mayoría de quienes habitan en Sincelejo en esta clase de espectáculos, pues son conscientes de que con ello se afianzan los valores culturales más preciados. 

Urge una intervención

Aunque las autoridades locales ni sus pobladores se atreven a insinuarlo es claro que San Onofre requiere una intervención especial del Estado.

Preocupante y doloroso el escenario de orden público en San Onofre en el inicio del nuevo año con cuatro asesinatos en menos de trece días: uno en la cabecera municipal y tres en área corregimental. 

Estos lamentables hechos de sangre tienen epicentro en un municipio con una envidiable ubicación geográfica de cara al mar Caribe que bien podría significar desarrollo y bienestar para sus pobladores, pero no, pareciera que, por el contrario, fuera el origen de todas sus desgracias. 

En la época más cruda de la violencia en Sucre, cuando paramilitares y guerrillas se disputaban el dominio territorial, San Onofre se convirtió en la fortaleza y eje de acción de los 'paras' y sus habitantes en sus víctimas. Tras la desmovilización de los primeros y la obligada retirada de los segundos por presión de la Fuerza Pública, este municipio sigue preso de su pasado funesto. El hilo (¿invisible?) que lo ata se llama narcotráfico, y contra ese monstruo del mil cabezas aún no se ha podido ganar la batalla.

A evitar incendios

Los incendios forestales hay que evitarlos a toda costa y para ello la cooperación comunitaria es fundamental y decisiva.

La información del Cuerpo de Bomberos de Corozal en el sentido de que desde diciembre hasta el siete de enero se sucedieron 29 incendios forestales en ese municipio es sumamente preocupante, pues quiere decir que las alertas emitidas hasta el momento para prevenir tales episodios han resultado ineficaces. Habrá entonces que seguir con las campañas puestas en práctica con tal finalidad, pero desde luego con mayor intensidad y aplicando nuevas estrategias para concienciar a la gente de que hay que evitar que eso siga sucediendo porque el palo no está para cucharas. Es que el fenómeno de El Niño apenas comienza y, según predicciones del Ideam, se extenderá por cerca de tres meses. 

Las recomendaciones de no quemar basuras, no tirar colillas de cigarrillos en lugares cercanos a los pastizales, tener especial cuidado cuando se hagan los llamados paseos de olla, donde los fogones de leña son una práctica consuetudinaria y sobre todo, las quemas que se acostumbran en las fincas que muchas veces se salen de control, deberán evitarse a toda costa para impedir que se sucedan atentados ecológicos impredecibles con el riesgo de que ocurran graves contingencias incluidas pérdidas de vidas humanas.  A eso instamos a las comunidades sucreñas en estos primeros días del año, y no solo a las rurales sino también a las urbanas pues soldado avisado no muere en guerra y siempre es mejor prevenir que curar. 

Zona franca y turismo

Los sucreños debemos pensar en grande. Es una condición indispensable para desarrollar nuestras potencializadades.

En su visita a Sucre, el ministro de Comercio, Industria y Turismo se refirió, entre otros, a dos temas de gran actualidad en nuestro departamento: la zona franca de Sincelejo y el turismo. En cuanto a la primera se comprometió a impulsarla, pues el objetivo es que haya más zonas francas en el país con una lógica de crecimiento empresarial y creación de empleos. Y de paso anotó algo en que hemos insistido: el desarrollo de Sucre en buena parte está de cara al mar. 

Los municipios que constituyen la región del Golfo de Morrosquillo están destinados a ser polos de desarrollo, entre otras razones por su cercanía al mar y la posibilidad de desarrollarse gracias al turismo. Falta aún mucho por hacer, y falta también que sus gobernantes se decidan a pensar en grande y a trabajar con dedicación para promover las potencialidades y riquezas naturales que poseen esos territorios privilegiados. 

Otra gran oportunidad para el Golfo es consolidar su condición de puerto marítimo en Tolú, para lo cual es necesario que el Gobierno lo declare corredor portuario. Pero esto no va a ocurrir por generación espontánea sino que se requiere gestionarlo. He aquí, pues, una tarea para nuestros gobernantes y el resto de dirigentes.