Voz en el silencio

Por Luis Manuel Espinosa E.

Hace unos días apenas, Hugo Osorio Huertas interrumpió la monotonía sabanera con la presentación de un libro de poesía, "Mi voz en el silencio", el cual hubo de llamar la atención de las gentes y en especial de sus amigos que no se esperaban una edición semejante, con noventa y cuatro poemas, todos sorprendentes.

Por Luis Manuel Espinosa E.

Hace unos días apenas, Hugo Osorio Huertas interrumpió la monotonía sabanera con la presentación de un libro de poesía, "Mi voz en el silencio", el cual hubo de llamar la atención de las gentes y en especial de sus amigos que no se esperaban una edición semejante, con noventa y cuatro poemas, todos sorprendentes. Siempre se ha dicho que el humano lleva por dentro un poeta y de ahí que se repita también que de músico, poeta y loco, todos tenemos un poco.  Y  verdad que es así.  

Ahora aparece Hugo,  con su voz, irrumpiendo en el silencio, que no es calma, ni falta de sonido, sino soledad. Para su presentador, Omar Castillo Núñez, silencio es lo contrario de hablar, es mudez. Aun cuando también afirma que se puede tomar como meditación, reflexión. Algo relacionado con lo conventual. El silencio tiene en realidad muchas acepciones. Los orientales lo practican como una forma de lograr la armonía. Es una manera de tranquilizar el alma, de apaciguar el espíritu. Es algo más que el camino, es también el vehículo para la meditación.  

Hugo Osorio estudió sociología  e idiomas. Se hizo pedagogo y nació poeta, como dijera Jaime Jaramillo Escobar, el famoso poeta nadaista X504. Porque el poeta no se hace, sino que nace. Y cuando se es poeta, necesariamente se es  buen escritor. Por ende, es además un buen analista, un escudriñador de lo social y un agudo observador de lo cotidiano. Por lo que también publica con periodicidad una revista en Sincé, de grande interés para la comunidad. En estos momentos, Hugo se ocupa de muchas  cosas en materia de gestión y de la vida  cultural de su pueblo natal.

El poeta del silencio, se le podría llamar, para aludir a la temática escogida por el poeta. En tiempo atrás, se diría, aedo,  bardo, vate. Pero en tiempos modernos, la expresión poeta, ya no alcanza sino  a  una simple denominación más de alguien con inquietudes intelectuales y quien no puede menos que desfogar una pasión, una vocación, una inclinación. Antes se recurría al poeta para que cantara  sobre algo en particular. En la actualidad, es el poeta el que recurre a algo en especial. Por eso insiste Omar Castillo, en su presentación, que Hugo en su poesía va de lo local a lo global. Ya lo había dicho Tolstoi: conoce tu aldea y serás universal. Igualmente repetía Rojas Herazo: el  sentido del patio nuestro es lo que nos brinda la dimensión de lo universal.

Ahora aparece Hugo,  con su voz, irrumpiendo en el silencio, que no es calma, ni falta de sonido, sino soledad. Para su presentador, Omar Castillo Núñez, silencio es lo contrario de hablar, es mudez.

Testigos falsos

Por Roberto Samur Esguerra. Mucho se ha dicho acerca del inmenso daño que le viene ocasionando a la recta aplicación de la justicia eso que han dado en llamar el Cartel de los Testigos. 

Por Roberto Samur Esguerra. Mucho se ha dicho acerca del inmenso daño que le viene ocasionando a la recta aplicación de la justicia eso que han dado en llamar el Cartel de los Testigos. Se sabe de muchas personas que han sido víctimas de esta modalidad de incriminar a quienes por estar circunstancialmente cerca de los hechos han sido materia de investigación y en tantos casos de condena. En estas columnas hemos dicho cómo esa figura aplica bien en Norte América y en países de Europa con alta cultura ciudadana, en los que uno de los delitos más graves es el perjurio, pero no aquí donde se consiguen testigos para todas las especialidades en las bancas de los parques.

El columnista Moisés Wasserman nos recuerda una anécdota  con la que se dio inicio a la eliminación de la tortura para encontrar brujas en la Alemania del siglo XVII. Cuenta que el duque de Brunswick invitó a dos eminentes jesuitas que creían en la eficacia de ese método, para que presenciaran un interrogatorio a una supuesta bruja, bajo los tormentos del Potro. El encargado de activar el mecanismo y el duque mismo le preguntaron a la mujer si conocía a los dos visitantes y ella contestó de inmediato que sí, que eran sus compañeros de aquelarre, con gran capacidad para convertirse en lobos, en cabras o en lo que fuere menester para sus hechicerías.

Sobra decir cuál fue la reacción de los dos sacerdotes, pero hay que señalar que de ahí salieron presurosos a escribir sendos tratados sobre la necesidad de abolir tan cruel e injusta práctica judicial.

Es ni más ni menos lo que sucede con la delación a que se ven abocados quienes reciben los ofrecimientos --no siempre cumplidos-- que les hacen fiscales y jueces para otorgar beneficios rayanos en la impunidad casi siempre, y en la vil infamia, siempre.

Dada nuestra idiosincrasia, tal sistema constituye una amenaza para la sociedad, por lo que es de celebrar que se esté iniciando un movimiento en las Cortes para exigir otras pruebas, mucho más objetivas, que acompañen la referida delación. Lo que no es suficiente, pues la medida sería conminar al delincuente a confesar la totalidad de los hechos y de las personas involucradas, sin nada a cambio, so pena de aumentar la sanción que corresponda al delito. NOTA: Los hechos indican que el mejor acuerdo posible de La Habana no lo fue tanto. Hubiera sido preferible que la Farc aplazara la aspiración presidencial siquiera por uno o dos periodos. Mandela esperó, injustamente, en la cárcel veintisiete años y Sánchez Cerén, en el Salvador, dos décadas después de entregar las armas.  (roberto.468@hotmail.com)

Se sabe de muchas personas que han sido víctimas de esta modalidad de incriminar a quienes por estar circunstancialmente cerca de los hechos han sido materia de investigación y en tantos casos de condena.

¿Pesimismo o realismo?

Por Paloma Valencia Laserna. Estamos en un país descuadernado. Todos los días la situación institucional y ciudadana se complica más. La gente ya no cree en las instituciones ni le atribuye al Estado capacidad para resolver los problemas. El descontento y el pesimismo dominan la escena, pues la crisis económica es ya evidente.

Por Paloma Valencia Laserna. Estamos en un país descuadernado. Todos los días la situación institucional y ciudadana se complica más. La gente ya no cree en las instituciones ni le atribuye al Estado capacidad para resolver los problemas. El descontento y el pesimismo dominan la escena, pues la crisis económica es ya evidente.

Este gobierno de 'la paz' es el sepulturero de la credibilidad de las instancias democráticas. Las puso a su servicio y al de los terroristas de las Farc, y al hacerlo desconocieron la voluntad de las mayorías y confundieron a muchos otros con la falsa promesa de paz.  Por eso hay tantos políticos en la búsqueda de firmas para avalar sus candidaturas. Unos con razón, pues no tienen partido, y otros con la intención de posar como distantes a la politiquería de sus propios partidos. Sin embargo, con una mano piden firmas y con la otra otorgan avales a sus perversos amigos.

Graves acusaciones se han venido corroborando sobre la financiación ilegal de la campaña del Presidente Santos. Los expresidentes Uribe y Pastrana presentaron graves cuestionamientos en los que se dan fechas exactas y aportes precisos sobre los cuales hay un hermético silencio. A la corrupción de Santos y su campaña se suma el escabroso caso de los magistrados que cobraban por las sentencias. Las confesiones de congresistas implicados que alegan que pagaron por ser víctimas de un soborno, sin contar los delitos que les escondieron. Magistrados que no pueden ser investigados, primero porque el Gobierno no quiso crear un sistema serio de juzgamiento y, además, porque la Corte Constitucional consideró que para las altas cortes debe haber impunidad garantizada. Esos mismos magistrados no pudieron ser investigados en el gobierno pasado por las presiones de la gran prensa que los graduaron de víctimas de Uribe, y los dejaron esconder su corrupción a cambio de perseguir al uribismo.

Hoy se eligen magistrados de la Corte Constitucional con poca experiencia, ahora lo importante no es su solvencia constitucional sino su compromiso con el negociado de La Habana. Acabaron con la independencia de la rama judicial. Demandé la elección de la magistrada Fajardo. En el que se violó la obligación de voto secreto para que pudieran darle parte de cumplimiento los congresistas al Presidente. Y se eligió a Fajardo para que sea la defensora de 'la paz'. Mientras tanto, los colombianos honorables ven su patrimonio contraído, las dificultades de empleo, y tiene que pagar altos impuestos para pagarle el sueldo a todos los que acabamos de describir. Hay razones para estar pesimistas.